El impulso lo da Super Mario Galaxy: La película, que se mantiene como líder en Estados Unidos por tercera semana consecutiva y acumula 747.4 millones de dólares a nivel mundial. De ese total, 355.2 millones provienen del mercado estadounidense y 392.2 millones del resto del mundo.
Este desempeño eleva a la franquicia al décimo puesto entre las sagas animadas más taquilleras, un logro significativo considerando que solo cuenta con dos entregas. El resultado la coloca junto a gigantes del sector como Mi villano favorito y Minions.
El éxito se sostiene en mercados clave. En México, la película alcanzó 55.5 millones de dólares; en Reino Unido e Irlanda suma 44.1 millones, mientras que en Francia ya superó los 34 millones. Incluso en China, un territorio complejo para producciones occidentales, acumula 17.1 millones, igualando el ritmo de la primera entrega.
Sin embargo, el fenómeno también evidencia una brecha entre crítica y público. En Rotten Tomatoes, la película tiene un 43% de aprobación de críticos frente a un 89% de la audiencia, lo que confirma que el entusiasmo del público ha sido determinante en su éxito comercial.
La expectativa ahora se centra en Japón, donde la película se estrenará próximamente. Este mercado fue clave para la primera entrega, que recaudó cerca de 102 millones de dólares, por lo que un rendimiento similar podría acercar a la secuela al umbral de los mil millones por sí sola.
El impacto va más allá de la taquilla. El éxito de Super Mario refuerza la tendencia de adaptar videojuegos como grandes apuestas cinematográficas y consolida a Illumination como uno de los estudios más influyentes en el entretenimiento familiar.
Con estos resultados, Nintendo no solo fortalece su presencia en el cine, sino que confirma que sus personajes pueden competir —y ganar— en el terreno de las grandes franquicias globales.