El actor, que había cerrado su etapa como Steve Rogers en Avengers: Endgame (2019), explicó que solo aceptó volver por una “razón de peso”, lo que anticipa que su participación será clave dentro de la historia.
En aquella despedida, el personaje viajaba al pasado para vivir su vida junto a Peggy Carter, dejando el escudo en manos de Sam Wilson. Ese cierre parecía definitivo, por lo que su regreso plantea uno de los mayores misterios narrativos del Universo Cinematográfico de Marvel.
Durante el adelanto exclusivo presentado en Las Vegas, se revelaron varias escenas que elevan la escala del conflicto. Entre ellas, destaca la aparición de Robert Downey Jr. como Doctor Doom, ahora convertido en el gran antagonista que amenaza el multiverso.
El avance también mostró enfrentamientos entre personajes icónicos como Thor, Shang-Chi y Gambito, además de la presencia de figuras clásicas como Charles Xavier y Mística. Sin embargo, el momento más impactante llegó al final.
En la secuencia culminante, Steve Rogers reaparece en pleno campo de batalla para asistir a Thor. El personaje vuelve a empuñar el Mjölnir, generando uno de los momentos más celebrados por el público y confirmando su rol activo en la nueva etapa.
La película estará dirigida por los hermanos Russo, responsables de Infinity War y Endgame, lo que refuerza la apuesta de Marvel por recuperar el tono épico que consolidó su éxito global.
El estreno está programado para diciembre, mientras que su continuación, Avengers: Secret Wars, llegará en 2027, en lo que se perfila como una de las fases más ambiciosas del estudio.
El regreso de Chris Evans no solo apela a la nostalgia, sino que redefine el rumbo de la franquicia. Su incorporación vuelve a colocar a Steve Rogers en el centro del conflicto y abre nuevas posibilidades dentro del multiverso.
Con este movimiento, Marvel busca recuperar el entusiasmo de su audiencia y consolidar una nueva etapa basada en personajes icónicos, grandes amenazas y eventos cinematográficos de alto impacto.