La nueva etapa del universo DC continúa tomando forma y uno de sus proyectos más esperados es Supergirl, película protagonizada por la actriz australiana Milly Alcock, quien interpretará a Kara Zor-El en una versión que promete romper con los esquemas habituales del género de superhéroes.
Alcock, conocida internacionalmente por su papel como la joven Rhaenyra Targaryen en La Casa del Dragón, fue elegida para encarnar a una de las figuras más importantes del universo de Superman. Su llegada al personaje ocurre en un momento clave para DC Studios, que busca renovar su identidad cinematográfica bajo la dirección creativa de James Gunn y Peter Safran.
El proceso de selección se realizó en enero de 2024 en Trilith Studios, en Georgia, mientras se filmaba Superman. La elección de Supergirl era especialmente importante, ya que el personaje debía aparecer dentro del nuevo universo cinematográfico de DC y funcionar como una pieza clave para futuras historias.
Entre las candidatas también figuraba Meg Donnelly, quien ya había interpretado a Supergirl en proyectos animados. Sin embargo, la actuación de Milly Alcock terminó convenciendo al equipo creativo. Según reportes especializados, James Gunn vio en ella una crudeza natural y una carga emocional que podían darle al personaje una dimensión distinta.
Durante su audición, Alcock no utilizó el traje clásico de la superheroína. En su lugar, se presentó con una camiseta azul de manga larga y una falda roja, una elección sencilla pero simbólica que ayudó a transmitir la esencia del personaje sin depender del uniforme. Su interpretación emocionó al equipo presente, integrado por Gunn, Safran, la guionista Ana Nogueira y la ejecutiva Chantal Nong.
La nueva película estará inspirada en el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow, escrito por Tom King. Esta versión presenta a Kara Zor-El desde una mirada más compleja y menos idealizada. A diferencia de otras adaptaciones, la historia mostrará a una heroína marcada por el trauma de haber presenciado la destrucción de Krypton y la muerte de su familia.
Peter Safran ha descrito a esta Supergirl como una figura dura, herida y errática, una joven que ha sobrevivido a la pérdida y que carga con un dolor profundo. Milly Alcock, por su parte, ha explicado que conectó con el personaje desde la idea de esconderse, huir y fingir que todo está bien, incluso cuando internamente existe una lucha constante.
Esa lectura promete una Supergirl más humana, rebelde y emocional. La película no busca presentar únicamente a una heroína poderosa, sino a una sobreviviente que debe enfrentarse a su pasado mientras encuentra una razón para proteger a otros.
El director Craig Gillespie también ha apostado por una estética distinta. Según se ha adelantado, buena parte del metraje mostrará a Kara con una imagen menos pulida que la tradicional: camiseta de Blondie, poca producción visual y una actitud más cercana al espíritu punk. La intención es alejarse de la imagen clásica de la superheroína perfecta y construir una figura más libre, áspera y auténtica.
“Va a ser muy punk”, adelantó el equipo creativo sobre el tono de la película.
La elección de Alcock también generó conversación en redes sociales. Tras ser confirmada como Supergirl, la actriz habló sobre la exposición que enfrentan las mujeres en la industria y señaló que simplemente existir en ese espacio ya provoca comentarios. Sus palabras generaron críticas, pero ella respondió que esas reacciones confirmaban justamente lo que estaba señalando.
Frente a la presión mediática, Peter Safran la aconsejó con una idea clara: no intentar contentar a todo el mundo y mantenerse fiel a sí misma. Ese mensaje parece alinearse con la propia construcción del personaje, una Supergirl que no busca encajar, sino encontrar su lugar desde la diferencia.
Después de ser confirmada para el papel, Alcock inició un intenso entrenamiento en los estudios Leavesden, en Londres, donde trabajó durante dos meses en preparación física y escenas de acción. La producción tuvo un rodaje de más de cuatro meses, convirtiéndose en el proyecto más grande que la actriz ha encabezado hasta ahora.
Para Alcock, asumir el protagonismo de una película de esta escala representa un desafío importante. Antes de alcanzar fama internacional con La Casa del Dragón, la actriz había trabajado en producciones australianas como Upright y también tuvo empleos fuera de la actuación, incluyendo lavar platos en un restaurante de Sídney.
Su experiencia previa en una franquicia de alto impacto como La Casa del Dragón le permitió familiarizarse con la presión de los fanáticos, la conversación digital y las expectativas que rodean a personajes muy queridos por el público. Ahora, con Supergirl, esa exposición se multiplica dentro de uno de los universos cinematográficos más reconocidos del mundo.
La historia de la película también incluirá a Ruthye, una adolescente en busca de venganza que impulsa el viaje de redención de Kara. Este vínculo será clave para mostrar otra faceta de la protagonista: una heroína que, mientras intenta escapar de su propio dolor, encuentra sentido al ayudar a alguien vulnerable.
El elenco también contará con la presencia de Jason Momoa como Lobo, uno de los personajes más esperados por los seguidores de DC. Su aparición refuerza la apuesta por una película con identidad propia, más salvaje y menos convencional dentro del género.
El futuro de Milly Alcock dentro de DC no terminará con esta película. También está previsto que vuelva a interpretar a Kara en Superman: Man of Tomorrow, lo que confirma que Supergirl tendrá un papel importante en la nueva etapa del universo cinematográfico.
Además, la actriz continúa ampliando su carrera fuera del mundo de los superhéroes. Tras finalizar Supergirl, filmó en Japón un proyecto de terror dirigido por Takashi Miike y con participación de Charli XCX, además de sumarse a la película independiente Thumb, junto a Sofía Vergara y Kate McKinnon.
Con Supergirl, DC apuesta por una heroína distinta: menos perfecta, más frontal y emocionalmente marcada por su historia. Milly Alcock llega al personaje con la fuerza de una actriz en ascenso y con la responsabilidad de renovar a Kara Zor-El para una nueva generación de espectadores.
La película promete una versión más punk, más humana y más impredecible de Supergirl, una figura que no solo buscará salvar el mundo, sino también enfrentarse a sus propias heridas.