El British Film Institute (BFI) y la National Portrait Gallery lideran esta conmemoración en Londres con una serie de exposiciones y ciclos de cine que buscan replantear el legado de Monroe, no solo como ícono de Hollywood, sino como una figura que transformó la manera en que las mujeres gestionaban su imagen y su carrera dentro de la industria.
Desde el 1 de junio, el BFI presenta una amplia retrospectiva de su filmografía bajo el ciclo “El verano de Marilyn”, que incluye títulos emblemáticos como Los caballeros las prefieren rubias, Cómo casarse con un millonario y Los inadaptados. La propuesta invita a redescubrir su capacidad interpretativa, destacando tanto su talento para la comedia como su profundidad en el drama.
Los organizadores subrayan que Monroe fue mucho más que una estrella: fue una de las primeras mujeres en Hollywood en fundar su propia productora, en un contexto dominado por hombres, con el objetivo de tener mayor control creativo y rechazar papeles que no representaban sus intereses artísticos.
En paralelo, la National Portrait Gallery inaugura la exposición Marilyn Monroe: Un retrato, que explora cómo la actriz construyó su imagen pública y cómo esta ha influido en el arte contemporáneo. La muestra reúne obras de artistas como Andy Warhol, además de fotografías históricas y material inédito, incluyendo imágenes tomadas un día antes de su muerte en 1962.
Uno de los aspectos más destacados de esta revisión es el reconocimiento de Monroe como una figura activa en la creación de su propio mito. Lejos de ser solo un objeto de representación, tenía control sobre sus sesiones fotográficas, intervenía en las decisiones estéticas y rechazaba imágenes que no coincidían con su visión.
Este enfoque cobra relevancia en un contexto actual donde su imagen sigue siendo reproducida y comercializada constantemente, incluso a través de tecnologías como la inteligencia artificial.
La revisión impulsada por estas instituciones también pone el foco en su impacto en la evolución del papel femenino en el cine. Expertos destacan que su decisión de independizarse creativamente y gestionar su carrera anticipó prácticas que hoy adoptan artistas contemporáneas como Taylor Swift o Madonna.
Nacida como Norma Jeane el 1 de junio de 1926, Monroe construyó una carrera que, aunque breve, dejó una huella profunda en la cultura global. Desde su debut en 1948 hasta su muerte en 1962, logró consolidarse como una de las figuras más influyentes del siglo XX.
Sin embargo, esta conmemoración busca ir más allá del mito y recuperar a la mujer detrás de la imagen: una artista que desafió las reglas de su época, cuestionó los límites impuestos por la industria y abrió camino para futuras generaciones.
Las actividades en Londres no solo celebran su legado, sino que también invitan a repensar su figura desde una perspectiva contemporánea, donde se reconoce su papel como pionera en la construcción de identidad, autonomía y poder creativo en el cine.