Aunque el homenaje estaba dedicado a Glenn Close, quien terminó robándose las miradas fue su perro Sir Pippin, un bichón habanero blanco que también dejó sus huellas en el cemento.
El gesto sorprendió a los asistentes y rápidamente se volvió uno de los momentos más comentados del evento.
Una ceremonia llena de emoción
Durante la actividad, la actriz compartió sonrisas y fotografías junto a su mascota, convirtiendo la ceremonia en una celebración aún más especial y cercana para sus seguidores.
La combinación entre el reconocimiento a su trayectoria y la participación de Sir Pippin hizo que el momento quedara marcado como uno de los más tiernos del festival.