El mundo del boxeo internacional viste de luto tras confirmarse este jueves 13 de agosto el fallecimiento del exboxeador puertorriqueño Prichard Colón, a la edad de 33 años. El deportista permaneció durante más de una década afrontando las secuelas de una severa lesión cerebral contraída en el ejercicio de su profesión dentro del cuadrilátero.
La triste noticia fue comunicada formalmente por su padre a través de un sentido mensaje en redes sociales dirigido a familiares, amigos y a los miles de seguidores que acompañaron a la familia durante el prolongado proceso de cuidados y rehabilitación del atleta.
“Buenos días mi gente. Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en un mejor mundo. Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba, pero no se pudo”, expresó el progenitor, quien además aprovechó para agradecer el respaldo constante: “Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan, por favor manténganos en oraciones”.
La noche que transformó su destino
Considerado en su momento como una de las promesas más brillantes del boxeo puertorriqueño, la trayectoria deportiva de Prichard Colón dio un giro dramático el 17 de octubre de 2015 durante una pelea profesional contra el estadounidense Terrel Williams en Fairfax, Virginia.
Durante el desarrollo del combate, Colón recibió repetidos impactos en la zona posterior de la cabeza (golpes de conejo) que le provocaron un derrame cerebral. Tras ser trasladado de emergencia a un centro hospitalario, el pugilista permaneció en coma durante poco más de 200 días. Al despertar, inició un extenso y complejo tratamiento de rehabilitación rodeado del amor incondicional de su familia.
Un legado de amor y resistencia
Durante los años posteriores a la tragedia, la historia de Prichard Colón trascendió las fronteras del deporte para convertirse en un símbolo global de fe, resiliencia y concientización sobre la seguridad médica de los atletas en los deportes de contacto.
En reconocimiento a su disciplina, valentía e impacto en la disciplina deportiva, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) le otorgó en el año 2021 la distinción especial de Campeón Mundial Honorario, un título que ratificó el cariño y respeto imperecedero de la comunidad pugilística internacional.