La cantante y actriz argentina Martina “Tini” Stoessel atraviesa un complejo escenario legal y personal luego de salir a la luz los resultados de una auditoría financiera sobre los 15 años de carrera profesional en los que estuvo bajo la representación de su padre, el productor Alejandro Stoessel.
El quiebre del vínculo laboral entre la artista y su progenitor motivó una revisión exhaustiva de la administración de sus activos, contratos discográficos y acuerdos comerciales. El informe contable reveló una estructura opaca en la cual la intérprete no aparece registrada como titular ni accionista de las sociedades comerciales que han percibido y gestionado los ingresos millonarios generados por su actividad artística.
Sin derechos sobre su música e imagen
La investigación sacó a relucir que la joven cantante tampoco posee la titularidad de los derechos de autor de su catálogo musical ni de los derechos sobre su propia imagen comercial. De igual manera, se detectó que Stoessel carece de facultades y autorizaciones operativas para disponer de las cuentas bancarias donde se concentran los fondos de sus giras y lanzamientos.
Frente a este panorama, en el que el control ejecutivo y financiero permanecía de forma exclusiva en manos de su padre, la artista ha iniciado un proceso de negociación para reestructurar los acuerdos existentes y reclamar legalmente la restitución de su patrimonio e identidad artística.