La caída excesiva del cabello es uno de los problemas estéticos que más afecta a los hombres y mujeres de todo el mundo. Se produce cuando hay algún tipo de alteración en el cuero cabelludo y los folículos pilosos, ya sea por una deficiencia nutricional o por el impacto negativo de agentes externos como las toxinas y los rayos del sol.
Aceite de oliva:
Calienta un poco de aceite de oliva a una temperatura soportable para tu cuero cabelludo y, luego, frótalo desde las raíces hasta las puntas. Realiza un suave masaje durante 5 minutos, déjalo reposar otros 15 y enjuaga. Repite su uso tres veces a la semana.
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Leche de coco:
Toma un vaso de leche de coco, separa el cabello en varios mechones, y aplícalo desde las raíces hasta las puntas. Asegúrate de cubrir toda la melena, cúbrela con un gorro, y déjala actuar de 30 a 45 minutos. Por último, masajea el cuero cabelludo y enjuaga con abundante agua. Úsalo dos o tres veces a la semana.
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Aguacate:
Tritura la pulpa de un aguacate bien maduro y frótalo por todo el cuero cabelludo y cabello. Seguidamente, cúbrete con un gorro de ducha y deja que actúe dos horas. Enjuaga con tu champú favorito y repite el tratamiento una vez a la semana.
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Aloe vera:
Para empezar, incorpora los cristales de aloe vera en la licuadora y bátelos hasta obtener un jugo líquido. Frota el producto por todo el pelo, con suaves masajes circulares para activar la circulación. Deja que actúe durante 45 minutos y enjuaga. Repite su uso tres veces a la semana.
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