Ian McKellen volvió a hablar con franqueza sobre la muerte y el paso del tiempo. A sus 87 años, el reconocido actor británico, recordado mundialmente por interpretar a Gandalf en “El señor de los anillos” y a Magneto en la saga “X-Men”, reveló qué quiere que ocurra con su cuerpo cuando muera.
Durante una entrevista con Stephen Colbert en “The Late Show”, McKellen fue consultado sobre lo que cree que sucede después de la muerte. Primero respondió con el humor que suele caracterizar sus apariciones públicas: “Bueno, espero que haya un funeral”.
Sin embargo, enseguida aclaró que en su caso tal vez no haya una despedida tradicional, debido a una decisión que ya tiene tomada.
“A decir verdad, en mi caso no habrá funeral, porque voy a donar mi cuerpo a la ciencia, quiero decir, si lo aceptan”, explicó.
El actor incluso imaginó qué podría pasar después de que los investigadores terminen su trabajo. Según comentó, sus restos podrían ser reducidos a cenizas y entregados a su familia, quienes decidirían qué hacer con ellos. Una posibilidad, mencionó, sería arrojarlos al río Támesis.
McKellen también fue directo al hablar sobre sus creencias. Cuando Colbert le preguntó si pensaba que había algo después de la muerte, el actor respondió que no.
“No, de ninguna manera. No más que antes de haber nacido, cuando uno todavía no está vivo”, afirmó.
Para el intérprete, la existencia humana es un breve intervalo entre dos formas de inexistencia. “La vida es un interludio en medio de la nada y del anonimato”, sentenció.
Esa mirada no parece surgir desde el temor, sino desde una aceptación serena del paso del tiempo. McKellen no habla de la muerte como una tragedia inmediata, sino como una realidad inevitable que forma parte de la experiencia de envejecer.
En ese “interludio”, como él mismo define la vida, el actor ha construido una de las carreras más respetadas del teatro y el cine británico. Su trayectoria comenzó sobre los escenarios, especialmente ligada a Shakespeare, antes de alcanzar fama internacional en Hollywood.
Para millones de espectadores, Ian McKellen es Gandalf, el sabio mago de “El señor de los anillos” y “El hobbit”. Para otros, es Magneto, el poderoso mutante de la saga “X-Men”. También ha interpretado a personajes como Richard III y James Whale, además de recibir dos nominaciones al Oscar.
Pero su carrera nunca se limitó al cine. El teatro ha sido una parte esencial de su vida profesional y una de las bases de su prestigio como actor. Incluso en la madurez, McKellen ha mantenido una intensa actividad artística.
A pesar de su edad, el actor sigue vinculado a nuevos proyectos y tiene previsto volver a interpretar a Gandalf en “El señor de los anillos: La caza de Gollum”, una nueva producción ambientada en el universo creado por J.R.R. Tolkien.
Su reflexión sobre la muerte también tomó un sentido más personal después del accidente que sufrió en 2024 mientras actuaba en el West End londinense. Durante una escena de lucha en la obra “Player Kings”, donde interpretaba a John Falstaff, McKellen perdió el equilibrio y cayó del escenario.
El golpe le provocó lesiones en la muñeca y el cuello. Posteriormente, tuvo que abandonar la producción por recomendación médica.
Dos años después, en una entrevista con “The Times”, el actor reconoció que aquel accidente le hizo mirar su propia mortalidad de una forma más directa.
“He aceptado que no soy inmortal. Sin embargo, sigo funcionando”, afirmó.
Para McKellen, envejecer implica convivir con una conciencia cada vez más presente de la muerte. Según explicó, cuando una persona es joven, la muerte puede parecer algo lejano, incluso fascinante, pero con los años se vuelve una presencia constante.
“Cuando eres joven, la muerte es asombrosa, una cosa fascinante, pero es una característica de envejecer. La muerte se vuelve omnipresente”, dijo.
El actor también ha pensado en la muerte a partir de las pérdidas de personas cercanas. En esos casos, asegura que lo que permanece no es solo el dolor, sino también la sensación de que siempre pudo haber hecho algo más: pasar más tiempo, aceptar una invitación o compartir otro proyecto.
“La emoción que continúa es que había más por hacer: podría haber pasado más tiempo con ellos, haber aceptado esa invitación, haber hecho ese trabajo con ellos”, mencionó.
Esa frase resume una de las contradicciones más humanas de su reflexión. McKellen acepta que la muerte es inevitable y no espera una vida después de ella, pero al mismo tiempo no vive como si su historia ya estuviera cerrada.
Por el contrario, asegura que todavía siente que tiene asuntos pendientes, proyectos por realizar y experiencias por vivir.
“Lo que siento sobre mi vida es que todavía tengo más por hacer”, expresó.
La postura de Ian McKellen combina humor, lucidez y una aceptación poco dramática de la muerte. No cree en un más allá, pero tampoco habla desde el vacío. Para él, lo importante está en el tiempo que se tiene entre el nacimiento y el final.
A sus 87 años, el actor no parece mirar la muerte como una amenaza, sino como una certeza. Y mientras llega ese momento, su respuesta es clara: seguir trabajando, seguir actuando y seguir aprovechando ese breve “interludio” que llama vida.