enedict Cumberbatch, Alan Cumming y Benedict Wong elevaron una fuerte advertencia al Gobierno del Reino Unido sobre la posible fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery, una operación valorada en 110.000 millones de dólares que, según los actores, podría tener consecuencias profundas para la industria audiovisual británica y para el acceso del público a una información diversa.
Los tres intérpretes británicos, con amplia trayectoria en Hollywood, publicaron un artículo de opinión en The Guardian dirigido a la secretaria de Estado de Cultura, Lisa Nandy, a quien pidieron bloquear la operación. En el texto, sostienen que la fusión “amenaza con causar un daño inmenso al público británico”.
Para Cumberbatch, Cumming y Wong, la decisión de Nandy podría convertirse en una de las más importantes para el cine, la televisión y los medios del Reino Unido en toda una generación. Los actores consideran que no se trata únicamente de una transacción empresarial entre grandes compañías, sino de una medida con impacto directo sobre la cultura, el empleo, la producción audiovisual y la libertad informativa.
La carta advierte que la fusión podría derivar en despidos, producciones canceladas, menos películas encargadas y una menor disposición de los estudios a asumir riesgos creativos. Según los firmantes, ese escenario afectaría especialmente a trabajadores, creadores y empresas vinculadas al ecosistema audiovisual británico.
Los actores reconocen que parte del análisis económico corresponde a la Autoridad de Competencia y Mercados, organismo encargado de revisar los posibles efectos antimonopolio de la operación. Sin embargo, insisten en que Lisa Nandy tiene la responsabilidad de evaluar si la fusión responde al interés público del Reino Unido.
Su respuesta es contundente: consideran que no.
Uno de los puntos centrales del artículo es la concentración de medios que podría generarse si la operación avanza. Paramount ya controla Channel 5, uno de los principales canales de televisión de servicio público del Reino Unido, además de CBS en Estados Unidos. Si también adquiere Warner Bros. Discovery, quedarían bajo el mismo propietario CNN y CNN International.
Para los actores, ese nivel de concentración representa un riesgo para la diversidad informativa. En su argumento, cuando distintas redacciones pertenecen a diferentes propietarios, una historia que puede resultar incómoda para una empresa todavía tiene la posibilidad de llegar al público a través de otro medio.
En cambio, si esos espacios quedan bajo el control de una sola compañía, las decisiones editoriales podrían depender de los intereses comerciales o políticos de una única junta directiva. Según el texto, eso determinaría qué ven millones de personas y qué historias podrían quedar fuera de la conversación pública.
La carta también plantea una preocupación relacionada con los archivos informativos. Cumberbatch, Cumming y Wong advierten que si un mismo propietario controla los archivos de noticias de CNN y CBS, también tendría acceso a una parte importante de la memoria histórica audiovisual. Para ellos, ese control sobre el material informativo del pasado y del presente no debe quedar concentrado en pocas manos.
El artículo sostiene que la operación no solo afectaría a los grandes estudios, sino también a la industria creativa del Reino Unido. El sector audiovisual británico emplea a más de 180.000 personas, registró un gasto de producción de 6.800 millones de libras el año pasado y aporta cerca de 12.000 millones de libras anuales a la economía.
Los actores recordaron además lo ocurrido tras otras grandes fusiones recientes dentro de la industria. Señalaron que, cuando Discovery se unió a WarnerMedia en 2022, se archivaron películas ya terminadas y se eliminaron miles de puestos de trabajo. También mencionaron que, tras la fusión de Skydance con Paramount el año pasado, se despidió a cerca de 2.000 empleados.
Con esos antecedentes, los firmantes sostienen que una nueva consolidación de gran escala podría reducir todavía más las oportunidades para creadores, técnicos, actores, guionistas y productores. También podría limitar la diversidad de historias que llegan a la pantalla, al priorizar decisiones financieras por encima de propuestas arriesgadas o culturalmente valiosas.
El mensaje de los actores termina con una exhortación directa a Lisa Nandy. Según escribieron, la secretaria de Estado ya abrió la puerta a una posible intervención y ahora debe actuar para proteger a quienes hacen cine y televisión en el Reino Unido, así como a quienes consumen esos contenidos.
“Nandy ha abierto la puerta a la intervención. Debe atravesarla, por el bien de todos los que hacen televisión y cine en el Reino Unido, y de todos los que los ven”, señalaron en el texto.
Los actores también advirtieron que, si el Gobierno no actúa, el país podría quedarse sin capacidad para proteger su industria y su cultura frente a una consolidación empresarial de gran magnitud. Para ellos, el interés público no debe ser apartado, sino defendido.
La posible fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery enfrenta resistencia en distintos frentes. En Estados Unidos, 12 estados, encabezados por California, presentaron una demanda federal para intentar impedir la operación. Además, Paramount acordó posponer el proceso hasta que se celebre el juicio antimonopolio correspondiente.
En Europa, la Comisión Europea ya dio luz verde a la fusión, aunque con condiciones. En el Reino Unido, la decisión de Lisa Nandy será observada con atención, especialmente por el peso que la operación podría tener sobre el futuro de la televisión, el cine y los medios informativos.
La secretaria de Estado ya había señalado que está dispuesta a intervenir, aunque el Parlamento británico permanece en receso hasta el 1 de septiembre. Mientras tanto, el debate continúa creciendo entre figuras de la industria, organismos reguladores y defensores de la pluralidad mediática.
El pronunciamiento de Benedict Cumberbatch, Alan Cumming y Benedict Wong suma presión pública a una operación que podría redibujar el mapa del entretenimiento global. Para los actores, el riesgo no está solo en la pérdida de empleos o en la reducción de producciones, sino en la posibilidad de que menos compañías controlen cada vez más historias, pantallas y fuentes de información.
Su llamado busca colocar el interés público en el centro de la discusión. En una industria marcada por fusiones, recortes y concentración de poder, los tres intérpretes piden al Gobierno británico actuar antes de que la decisión quede únicamente en manos del mercado.